Recolector


Recolectar después de cazar es otra de las maneras de proveerse y consumir los frutos de la tierra. Con las estaciones y las lluvias propicias el monte se va llenando de ellos, todo un disfrute para los cinco sentidos de un espíritu montuno. Andurrear buscando setas, agacharte para coger las tiernas collejas o pincharte hasta el alma para conseguir un buen manojo de espárragos es uno de mis mayores gozos.

De cuando en cuando también recojo alguna que otra baya como los madroños, escaramujos y moras, todo aquello que tenga buen sabor, sea nutritivo y salvaje tiene un lugar preferente en mi mesa. Y la leña para alimentar la lumbre.

 

 

 

 

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