Primitivo, Atávico y Auténtico

Mi .300 el mejor de los regalos de Boda.

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Toda persona recibe a lo largo de su vida un regalo muy especial, bien sea por ansiarlo o por la excepcionalidad de la persona que hace el cumplido o por ambas cosas. En mi caso fue un rifle, un rifle de buena calidad y mejores hechuras que me acompaña desde hace mas de veinte años. Un arma con la que me siento muy a gusto y que jamás me ha fallado, mi .300.

Un regalo muy especial.

A primera vista parece un rifle de poca monta, hasta que lo empuñas y sopesas, encarándolo y balanceando su perfecto equilibrio. Fabricado en un  pesado acero de gran calidad tiene un cerrojo muy robusto y básico que funciona perfectamente gracias a su sencillez.

Para mí el peso no es ninguna desventaja, al contario me gusta empuñar las armas suavemente y para ello preciso un rifle muy estable. El retroceso también merma bastante al llevar un cañón tan pesado, se queda en el sitio y la coz es completamente rectilínea sin castigar el hombro en demasía.

Estéticamente es una belleza de nogal centroeuropeo terminado al aceite con un hierro pavonado en tonos azulados. El cargador es fijo con tapa abatible y el gatillo puede regularse «al pelo» con un tornillo o endurecerlo para disparar en movimiento. El seguro es abatible sin aleta, pegado a la acción ni sobresale ni tropieza con el visor.

Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

 

 

Mi .300 una herramienta impresionante.

Después de estrenarlo tras años de sequía cinegética y el sinsabor de haberme visto obligado a sacrificar a mi perra con él fui cosechando más aciertos que fallos. Acostumbrado a portarlo en mis aguardos o mis cortos recechos tras los corzos he llegado a «llevarme tan bien con él» como con mis escopetas.

Cuando llevo mucho tiempo sin usarlo no se hace extraño ni al cogerlo ni al encararlo y mucho menos al disparar.

Su estampido en plena noche pone los pelos «tan de punta como escarpias».

EL peso total con el equipamiento que suele llevar lo hacen muy agradable al disparar a pesar de escupir la «mala hostia» del .300 wm., la recia cantonera hace el resto del trabajo a la hora de rebajar el retroceso.

Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

Con él he abatido jabalíes a ocho metros y a más de cien con la misma precisión, efectividad y poder, utilizando balas de 180grs que ha sido desde siempre mi carga favorita. Su marca es la extinta BRNO y el modelo ZKK 602.

Llegue a disparar un cochino «A trote gorrinero» a unos 300 mts y lo fallé por exceso de alzada en el tiro, el rifle cumplió a la perfección, el fallo fue mío. Corzos solo he tirado uno  con él y también lo fallé por precipitarme, así es la caza.Mi .300/Mis Herramientas/CazadorenlaoscuridadAlgún que otro gancho o montería he acudido con él pero sin suerte de poder tirar en ninguna. Tengo la espina clavada de probarlo en un buen lance a pesar de haber tirado jabalíes a la carrera en plena noche.

En los aguardos jamás he dudado de su eficacia ni fiabilidad, tanto en las húmedas y calurosas noches veraniegas como en las gélidas y Serranas.
Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

El equipamiento de caza.

Es sencillo, un visor de precio medio PENTAFLEX con unas lentes que a pesar de su contenido coste dan un resultado más que satisfactorio. Aumentos variables de 3-12  por 56 mm de objetivo que asegura una buena entrada de luz en bajas condiciones lumínicas. Retícula con el punto central iluminado para acertar a los cochinos en plena noche aunque se vean negros como tostones o relumbren como señales de tráfico.

Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

Encima del visor equilibrando todo el conjunto monto una linterna LEDWAVE de xenón que vuelve hacer el campo de día cada vez que se enciende. Un deflector que alarga su»campana» para evitar los molestos reflejos en el cañón que terminan por filtrarse en el visor.

El pulsador hecho por mi y formado por cuatro microinterruptores es silencioso y más fiable que los de chapas. Sujeto por un simple velcro a la tela o la caja del rifle queda a la altura del pulgar de la mano izquierda.

 

La vestimenta y retirada del «pijama».

Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

Cuando dejé de aguardar subido a los árboles y baje al suelo para acechar a distancias cortas decidí camuflarlo. La primera idea fue pintarlo con pinturas especiales para «airsoft«. La segunda aplicarle la técnica de hidroimpresión pero las deseché por ser definitivas.

En lugar de ello dedique bastantes horas a coser un ajustado «pijama» que lo hiciera invisible y lo protegiera al tiempo de arañazos y roces. Lo ha llevado durante más diez años hasta que la tela perdió el color, hace poco lo quité todo menos la carrillera. Junto con el portafusil es el  camuflaje que le queda y el único que le hace falta.

Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

 

 Con arco pero mi .300 siempre me acompaña.

Hoy día a pesar de aguardar con arco mi .300 sigue acompañándome a los puestos, no me resisto a dejarlo olvidado en el armero. Siempre cabe la posibilidad de darle uso, bien porque entre un bicho demasiado lejos de mi postura o quizá para rematar un jabalí pinchado en la columna por una flecha.

Fiel mi .300 me sigue allí donde haya un gorrino bañándose en una charca aunque vaya armado con arco y flechas.

Mi .300/Mis Herramientas/Cazadorenlaoscuridad

 

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