Primitivo, Atávico y Auténtico

Cinturón de cuero con cacería grabada a fuego.

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Mi viejo cinturón duraba ya demasiado tiempo, estropeado y cuarteado estaba pidiendo otro a gritos. Dudando al principio entre comprar uno nuevo o comprar material y hacerlo yo terminé por decantarme por lo segundo.  Nunca había hecho ningún cinturón de cuero pero tampoco debía ser muy complicado de hacer, añadiendo algunos detalles para personalizarlo.

Con la llegada de las herramientas pude al fin montar un minúsculo taller, hice un cuchillo especial para cortar con precisión y me puse a trabajar. El resultado sin ser espectacular me dejó satisfecho, con la pasta que costaba un “cincho” nuevo compré cuero para varios trabajos.

 

Un pequeño taller para empezar.

Lo tenía pendiente desde hacía tiempo, necesitaba algunas herramientas para avanzar un poco con las fundas de los cuchillos. Investigando por las redes he visto auténticas obras de arte del repujado y no me he resistido a intentarlo, un collar de perro ha sido mi primera práctica.  Cinturón de cuero/Cuero, Astas y Pieles/Cazadorenlaoscuridad

 

El boceto para el cinturón de cuero.

Cortar y trabajar una tira de 4×85 cm no tiene ni misterio ni secreto, por ello dediqué mis horas a faenar con gusto y paciencia para que se viera un buen resultado en lugar de un tutorial. Cuando se hace un nuevo trabajo conviene poner los siete sentidos para no estropear la materia prima.

Tras unas cuantas horas de labor incluyendo unos cuantos dibujos que recuperé de un proyecto ya terminado decoré el cinturón a mi primitivo gusto. Usando un pirograbador para los motivos principales en lugar del repujado para dar un acabado más tosco que artesanal.

 Cinturón de cuero/Cuero, Astas y Pieles/Cazadorenlaoscuridad

 

Como siempre lo muestro en mi escaparate.

 Cinturón de cuero/Cuero, Astas y Pieles/CazadorenlaoscuridadLa hebilla la rescaté de un cinturón de cuero falso que me duro tres asaltos, estaba guardada en un cajón y la recuperé para el mío.

El borde lo acabé con una ligera acanaladura tintada en negro con betún de judea. Rebajé los cantos y los “sobé” con un molde de madera para redondearlos.

Con las herramientas de repujado imité las rocas y montañas para dar enmarcar los motivos que deseaba representar. También grabé un par de piñas para separar las escenas de la cacería.

 

la cacería del cinturón de cuero.

Viene representada en varias escenas correlativas donde se recuerda el día del nacimiento de un nuevo Cazador a la par que el fracaso del más viejo, como evidencia de mayor méritoLas presas son cabras si bien no resultaron demasiado veloces si fueron suficientemente esquivas para dar al traste con los intentos del veterano.

Fueron tres las flechas que este lanzó  y solamente una consiguió rozar a su presa; tras el último fallo dejó paso al novel que terminó con la cabra a sus pies con un tiro impecable.

 Cinturón de cuero/Cuero, Astas y Pieles/Cazadorenlaoscuridad

Pese a estar en un recinto cerrado y no poder alejarse del peligro, pese a no ser una cacería sino un sacrifico para nada resultó tarea fácil. Los fuertes instintos de los animales se activaron al cien por cien en cuanto se lanzó la primera flecha. Corrieron, saltaron, treparon y se ocultaron docenas de veces entre la maleza y la leña hasta conseguir ponerlas a tiro a pleno Sol en un mediodia que superaba los 40º.

Hasta que el pequeño Hommo Sapiens recordó todo lo aprendido, las horas de entrenamiento y la determinación que había desarrollado desde que cazaba. Olvido toda clase de detalles técnicos sobre trayectorias, parábolas y distancias para transmitir todo su instinto y su audacia a la punta de la flecha ganadora. Cinturón de cuero/Cuero, Astas y Pieles/Cazadorenlaoscuridad

A aquella cabra la mató la agudeza de un zagal despierto y lleno de ilusión que demostró suficiente respeto por ella para desollarla y comérsela.

Un muchacho consciente que no estaba cazando pero también que había alcanzado el suficiente temple para hacerlo cuando llegue la hora.

 

Al veterano solo le quedó grabarlo en un cinturón de cuero.

Con los años se aprende a encajar las derrotas tanto como a asimilar los triunfos, los animales tienen sus días buenos y malos, los cazadores también y además han de contar con la suerte. No hay derrota cuando se participa en el triunfo, no existe la deshonra cuando demuestra ser mejor el alumno que el maestro.

Algo de mérito se acaba teniendo, aunque solo sea el de hacer un cinturón de cuero para inmortalizarlo.

 

 

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