La Lumbre

El Ecologista


El chaval acertó sin mucho esfuerzo siete de los nueve nombres científicos que la Maestra le había preguntado, el resto de la clase asistía atónita al incruento e improvisado e duelo. Compuesta por jóvenes urbanitas que no comprendían para que podría querer alguien aprenderse toda esa lista de ridículos nombres que no podían compartirse por “Instagram”, “twitter” o “Facebook”.

Nadie entendería su significado y a decir verdad la mayoría no conocía aquellos animales más que por esas pequeñas pantallas que usan a todas horas. El día que la curiosidad les llevó a escribir en “You Tube” la palabra “Zorras” y les salió un pequeño y extraño perro con ojos de gato y una cola enorme.

Que lejos de su naturaleza y perdida anda la humanidad desde que olvidó el susurro del viento, los humos prostituyen el aroma de las flores, cuando se confundió por vez primera el ruido de la lluvia con el de las freidoras de los “fast food” . Desde que “el mercado” dicta las modas para convertirnos en nuestros propios “clones” uniformándonos en lugar de vestirnos de acuerdo a nuestro gusto y personalidad.

 

Desde que los Maestros y Médicos ya no viven en los pueblos y solo conocen a sus pacientes a través de un expediente rellenado de “correprisa” por algún funcionario aburrido. Y las farmacias en lugar de preparar fórmulas Magistrales venden medicamentos comerciales y cremas antiarrugas.

 

Cuando los jóvenes dejaron de leer y viven la vida a través de un teléfono móvil hablándose por mensaje aunque estén sentados unos frente a otros. El día que el último gallo cantó en la madrugada y ya los pollos nacieron sobrealimentados y desplumados en las neveras de los supermercados.

 

 

-¿Abubilla?-
-Cotur…no…deme una pista…la primera letra-.
-La U-.
-Upupa…upupa…Upupa epops-.
-¿Vulpes Vulpes?-.
-Zorro-.

-¿Aquila chrysaetos?-.

-Aguila Real-.

Lo que había comenzado como un simple comentario durante la proyección de una película había tomado tintes más serios. Ahora la profesora se esforzaba en averiguar si su alumno en realidad sabía lo que decía o solo era la fanfarronería típica de su edad.

El muchacho por su parte, puesto en evidencia ante toda la clase muy seguro de si mismo intentaba superar la prueba entre quedar bien y no pasarse de listo.

La Maestra sin sospecharlo cometió un error que la dejaría  boquiabierta, sin saberlo le había puesto la victoria en bandeja de plata. Cuando cayó en la cuenta ni siquiera preguntaba ya, enunciaba los nombres sabiendo de antemano que la respuesta iba a ser la correcta.

-Codorniz-.
-Coturnix coturnix-.
-Becada-.
-Scolopax rústicola-.
-Jabalí-.
-Sus Scrofa-.

-Anade real-.

-Anas platirynchos-.

– Sabes mucho de animales y no es la primera vez que lo demuestras, si quisieras podrás dedicarte a enseñar Ciencias Naturales, seguro que eres ecologista.

-Si señorita lo soy porque soy CAZADOR-.

 

 

 

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Cartas a un Ecologista.

 

 

 

 

 

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