Aborigen en el Siglo XXI


Podrían decir sin equivocarse y seguramente lo dirán que soy un tipo demasiado insociable, que desconozco el nombre de la mayor parte de mi vecindario, sus parentescos, viviendas, coches, penas, glorias, miserias y ni falta que me hacen. Más allá de la obligada cortesía tengo muy poco trato con las personas que me rodean y casi ninguna participación en los eventos y fiestas del pueblo en donde resido la mayor parte del año.

Soy ese tío meditabundo que va y viene con su perro, su coche o sus trastos cuya vida es suficientemente rica para no necesitar meter las narices en la de los demás. No estoy enfadado con el mundo, ni con nadie en particular, prestare mi ayuda la necesitan y la piden con educación. Pero no pretendan que pierda tres minutos en hablar del puñetero “jurgol” o los “famosetes”, porque ni los tengo ni me interesa y mucho menos para dejar de pensar “en lo mío”.

>>El tiempo y la política ya sabemos todos cómo andan, de puta pena<<.

Nadie podría sospechar que bajo ese rostro hosco e insociable se esconde una mente inadaptada al trajín urbanita, a la vida gris y sombría de acompañada soledad. Dueño de una nariz ofendida por los ariscos olores de artificiales perfumes sean caros o baratos, los humos, el asfalto y de unos ojos hartos de mirar para no descubrir otro color que el sucio ahumado del cielo o el gris del agrietado cemento. Una mirada impasible y huraña con aquellos que intentan fisgar en su vida unida a un corazón montuno que late por salir corriendo de allí para perderse en la inmensidad del monte y no volver jamás.

>>Para emboscarse entre jaras, peñas, romeros, charcas, encinas y riscos, oculto en una siembra, en la ribera del río o en la linde del monte entre dos luces<<.

Vivir según las duras pero hermosas y antiguas leyes que rigen la vida desde que un mono caminó sobre dos piernas con la intención de conquistar el mundo. Sin más dioses que el Sol, la tierra, el agua, el fuego, el viento, siguiendo reglas no escritas de cazar sin hacer daño y aprovechar todo aquello que abunda, volver para volver a ser libre.

Cazador desde siempre, cuando de pequeño intentaba atrapar gorriones con las manos, perseguía en el pueblo las gallinas o sacaba los “conejetes” de su jaula para llenarme de pulgas y acariciarlos. Desde “cuando aun no lo sabía” pero se perdía mi  mirada en el horizonte tras el azulado vuelo de las entonces inalcanzables palomas.

Lejos de coleccionar trofeos y fotografías memorables cazo para comer, para vivir intensamente el lance, para buscar el arraigo a la tierra. Ese que te conecta con la propia esencia del Ser humano primitivo en el que te reconoces en cuanto lo vives. Solo, de forma autodidacta como también solo he aprendido casi todas las cosas que sé en esta vida, raras veces me acompaño de mi vástago y cuando aprenda él también cazará por su cuenta.

Mi evolución ha ido siempre encaminada por el respeto hacia mis presas, a ponerme las cosas difíciles para darles mayor oportunidad de escapar o redoblar el triunfo en caso de atraparlas. La burguesa y cara escopeta semiautomática dejó paso a la de corredera más parca y humilde pero igual de efectiva si se sabe “hacer funcionar”. Al precioso y preciso rifle de contundente calibre lo suplanta algunas veces el arco compuesto y a este lo suplantará uno tradicional con el tiempo, uno que seguramente haya hecho con mis manos. Los sesenta metros que me separaban del jabalí se han quedado en apenas veinte cuando no menos con el peligro, la adrenalina y la gloria que ello supone. Hoy por hoy la experiencia vivida, la carne, el recuerdo del lance, unas pieles y colmillos componen mi “galería” de trofeos. A mi vanidad la conformo con escribir un simple relato de los que aprendí a escribir yo solo.

Pero no solo de caza vivo el campo, espárragos, setas, algunas bayas y hierbajos junto con la carne de “mi corral” completan mi dieta y la de mi pequeña gran familia donde los perros han sido parte desde siempre, compartiendo nuestras vidas como miembros de pleno derecho. Jamás los “usé” para cazar, a mis amigos nunca los “uso” simplemente cazamos juntos.

En mi afán por construir todo aquello que mi mente y manos alcanzan, por decir siempre lo que pienso, ser leñador aficionado al hacha, dormir en el suelo arropado por mis perros, poco fino o delicado, despreciar el fascismo, salir al monte en cualquier circunstancia, arriesgar mi integridad física, ser inconformista, malhablado, tener un humor excesivamente ácido, no postrarme ante hipócritas convenciones políticas, sociales o religiosas y mi afición a las bebidas espirituosas de alta graduación he ganado muchas veces entre los más allegados el apelativo de “Prehistórico”. Los más necios que son mayoría jamás sabrán el favor que me hacen al considerarme un Ser asilvestrado y sin domesticar, su escaso entendimiento no les da para nada más que quedarse en la cáscara.

>>Para quien ser o hacerse dócil, débil, cínico, temeroso o conformista le suponga una virtud no tengo otro cosa que ofrecerle que mi más sincero pésame por su adormecido y domesticado espíritu, unas salvas por su carácter sumiso y un réquiem bien gordo para su alma de cántaro roto<<.

Pese a preferir las cosas en bruto, las brasas para la carne cruda, los troncos para mi hacha y los animales vivos a una carnicería soy hijo de mi tiempo y utilizo “las modernidades” que tengo a mi alcance. El coche, el teléfono “inteligente” o el ordenador, las herramientas eléctricas y las manuales muchas de ellas hechas también por mí.

Activo en redes sociales en las que comparto mis escasos conocimientos o reflexiones y a partir de ahora también divulgaré este blog y sus contenidos. De los foros de internet estoy de vuelta, harto de aguantar falsedades, noticias tendenciosas, rancio conservadurismo, peloteos, intereses, amiguetes, y cantamañanas. Son como los malos políticos, por mucho que disimulen siempre terminan por retratarse, y lo que no saben se lo inventan. Desde aquí mando un saludo a la poca gente cabal que aguantó hasta el final.

Pero no sería justo admitir que también encontré en los foros unos cuantos pocos buenos amigos que tras la purga del “maestrillo sin un puto librillo” que hacía las veces de “vieja del visillo” quedaron en los de verdad. En ellos confío y por más de uno pondría la mano en el fuego sin riesgo a quemarme.

Y poco más que añadir, salvo ofrecer mi mano a toda aquella persona de cualquier sexo, género, credo, nacionalidad, raza, edad o condición que quiera acompañarme en mi andadura por la Madre naturaleza. En amarla y entenderla en toda su hermosura, dureza y realidad huyendo de falsas modernas creencias y prejuicios que les lleven a despreciar lo que ni siquiera conocen.

>>Puede que el camino se torne duro, que las inmisericordes agujas el frío atenacen manos y piernas o que apenas puedan respirar porque aturdidos les palpiten las sienes de puro esfuerzo y calor. <<

>>Que la sed abrase hasta el alma o que hayamos de aguantar en vela toda una noche para no ver una sola presa y conformarnos con el gran milagro del Alba.

<<Que nos sorprenda una tormenta en el campo y nos sobrecoja hasta los huesos despojándonos de nuestra humana e inútil soberbia volviéndonos tan insignificantes ante su tremenda furia como en realidad lo somos sin saberlo. <<

>>Que caminemos de Sol a Sol sin apenas descanso levantándonos de nuevo las uñas de los pies para terminar cansados pero felices bebiendo vino y pelando pájaros junto al fuego.<<

 Pero de una cosa si podrás estar bien segur@ que dormirás con la satisfacción de haber sido protagonista de una vida que permanecía oculta pero visible solo para aquell@s que se atreven a buscar la libertad a través de aprender a encaminar sus pasos.

Sentirás que renacen en ti sensaciones desconocidas que han permanecido ocultas bajo el peso de una monótona y ordinaria vida de la urbe. A poco que rasgues la corteza de tu espíritu con la realidad de la muerte, el cansancio, el dolor, la Vida real al fin y al cabo, tu primitivo Ser aflorará para encontrar tu lugar en el mundo.<<

Donde siempre quisiste encontrarte, de donde nunca debiste partir.

>>Después podrás curar tus heridas o a lo mejor ni siquiera te duelen y terminas dejándolas que curen solas dibujando una hermosa y digna cicatriz que adornará tu piel mejor que el más caro y florido de los tatuajes.<<

Toca decidir querido lector o lectora, esto se termina y ya no hay más remedio que tomar uno de los dos caminos.

>>Quienes se alejen tienen mi respeto y gratitud por haber leído estas líneas y quién sabe si algún día volveremos a encontrarnos<<.

>>Para quién me acompañe guardo el mejor trago de mi bota, los trozos de jamón y pan resecos del fondo de mi morral y la sombra de una encina para compartir un atardecer mientras aguardamos al Jabalí o el cárabo comienza su hermoso canto para reclamar la atención de su compañera<<.

 

Un Abrazaco de Lobo.

6 comentarios

6 pensamientos en “Aborigen en el Siglo XXI

  1. Francisco Hortelano Tendero

    Solo decirte amigo LOBO:
    Que eres tu,eres único y a si nos lo haces saber.
    Un saludo y larga vida a tu proyecto.

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  2. Anónimo

    Saludos lobaco.
    No abandones esa primitiva forma de ser.
    Abrazacos.

    Le gusta a 1 persona

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