Mi cuchillo de cuello.

Desde que conocí los cuchillos de cuello o “necknifes” quise hacerme uno de para darle un uso tanto doméstico como campero. Un pequeño cuchillo fácilmente ocultable y afilado puede ser de mucha utilidad en multitud de ocasiones. En otras puede ser asunto de vida o muerte pero la supervivencia ya la trataremos en el futuro.

Durante años he usado uno de los primeros cuchillos que yo mismo modifique a mi gusto usando materiales que tenía por casa. Una herramienta mucho más estética que útil.

 

Cuchillos

 

 

Pero hace un par de meses se lo regalé a un buen amigo correspondiendo a su regalo de un hermoso y tierno jabalí que descarné con él como despedida. Saqué todas las piezas de carne con aquel “pequeñajo” algo de destreza y la ayuda de un hacha.

 

 

 

 

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Con una hoja de apenas 10 cm y mucho tino conseguí cortar tendones y músculos hasta dejar las piezas a un tamaño manejable.

El careto de cansancio del viaje y sus avatares mejor no enseñarlo, quizá un día lo cuente en algún relato.

 

 

 

 

 

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El nuevo tardó poco en llegar, está vez aposté por un modelo más práctico, nórdico para más señas y con un mango compuesto para ganar en estética. De nuevo partí de uno comercial, en concreto de uno profesional retirado que me regaló un primo mío.

 

 

 

 

 

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Acero Suizo de primera y unas medidas adecuadas en cuanto quitara la empuñadura y rescatara parte de la espiga oculta en el mango. El proceso no tuvo mucha complicación, en dos ratos lo tenía montado y a punto para lijar.

 

 

 

 

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Para el pomo y el punto de encastre de la hoja utilicé hueso por ser mucho más duro en estos puntos más débiles a los golpes y al desgaste. De atrás a delante las maderas son Laurel, naranjo y roble además de las dos lonjas de cuero que hacen las veces de separadores. Lijarlo fue el siguiente paso, por supuesto a mano.

 

 

 

 

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Pulir la hoja un poco y darle barniz tiene poco misterio y poco que pensar, la funda si me dio algún que otro quebradero de cabeza. Al final tiré del cuero de la vieja y socorrida bota, de la tibia de una cabra montesa y de un asta de ciervo. La Remachadora volvió a servirme en mi trabajo.

 

 

 

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Sobre el hueso usé un pirograbador para inmortalizar el último duelo con un Jabalí que quedó en tablas. Comparado con el de mi mujer que hice hace tiempo, dos “engendros nórdicos” que cortan de cojones.

 

 

 

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Aquí podéis verlo en acción preparando un pollo para la brasa, no está nada mal para diez cm de hoja. Los espontáneos de dos o cuatro patas nunca faltan en mis vídeos.

 

 

Y como olvidarme de grabar mi creación más vieja que me sirve de insignia personal.

 

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Otra perspectiva.

 

 

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A falta de terminar mi yunque y  fragua para  comenzar a dar martillazos entre flecha y flecha estos son los cuchillos que hago. A falta de aprender a forjar las hojas ya tengo los bocetos de mis propios modelos que algún día verán la luz del Sol.

 

 

 

 

Categorías: Cuchillos | Etiquetas: , , | 4 comentarios

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4 pensamientos en “Mi cuchillo de cuello.

  1. Sole Martínez

    Que artista eres!

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  2. Anónimo

    Hayyayayayay, es que le das. Todo y encima te sale bonito
    Enhorabuena

    Me gusta

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